Sólo una copa
Tomar una o dos copas de vino tinto con la cena podrá ser bueno para la salud, pero el hecho de consumir más alcohol y llegar a depender de él puede convertirse en una enfermedad crónica, progresiva e incluso mortal que llega a destruir la salud física, mental, social y familiar. Esta enfermedad se llama alcoholismo y puede eventualmente quitarle la vida debido a complicaciones que se asocian con una ingesta excesiva de alcohol.
De ahí la importancia de conocer acerca de este tema. El alcohol es una de las drogas más potentes y además su consumo es legal. Por esto, el alcoholismo se considera un problema tan grave como la dependencia a las drogas, que ocasiona tanto dependencia física como psicológica.
¿Qué pasa en nuestro cuerpo cuando tomamos alcohol?
El alcoholismo es un síndrome que consiste en dos fases: problemas con el consumo de alcohol y adicción al alcohol. Tener problemas con el consumo del alcohol es el uso repetitivo del alcohol, muy frecuentemente utilizado para aliviar la ansiedad o resolver otros problemas emocionales. La adicción al alcohol es similar a lo que ocurre cuando se usan sedantes o drogas. La persona siente una verdadera necesidad de consumir alcohol como una dependencia química.
El efecto directo del alcohol en nuestro sistema nervioso es un estado de depresión, ansiedad y tensión, incluso un pequeño nivel de alcohol dentro del cuerpo entorpece nuestras reacciones y reduce nuestra función mental. La concentración y el juicio empiezan a empeorar y, en cantidades excesivas, el alcohol produce intoxicación y envenenamiento.
Además, el alcohol produce irritación de nuestro sistema digestivo, interfiere con la absorción de vitaminas, ocasiona problemas en el hígado, cerebro, daña al sistema cardiovascular, origina disfunción sexual tanto en hombres como en mujeres y su consumo durante el embarazo puede causar problemas en el desarrollo del feto.
Las fases de la dependencia
El desarrollo de la dependencia del alcohol puede llevar varios años, pero lo primero que se presenta es una gran tolerancia al alcohol, o sea que la persona puede tomar una gran cantidad de alcohol sin embriagarse.
Después de la tolerancia aparecerán los lapsus de memoria, lo cual quiere decir que la persona no recuerda que fue lo que hizo y el espectáculo tan lindo que dio en la fiesta o en el restaurante. Más tarde, aparece la falta de control de beber hasta que la persona afectada no puede permanecer sin hacerlo y llega a necesitar el alcohol para desarrollar su vida diaria.
Los problemas más serios de los bebedores son las complicaciones físicas, mentales y familiares.
¿Cómo se desarrolla el alcoholismo?
No hay una causa definida, pero parece ser que los factores genéticos y bioquímicos son decisivos.
De igual manera, se ha observado que existen factores psicológicos que ayudan al desarrollo de este problema, como conflictos en las relaciones personales y baja autoestima entre otros.
Pero debemos mencionar también algunos factores sociales que son muy importantes en el desarrollo de esta enfermedad, como la facilidad de consumo de alcohol, la aceptación social del consumo de alcohol, experimentar niveles altos de estrés y tener amigos que beben mucho.
¿Cómo se sabe si una persona es alcohólica?
Por lo general lo sabemos por su conducta, la cual presentará algunas de las siguientes características:
- tolerancia de los efectos del alcohol
- necesidad diaria o frecuente de alcohol para poder funcionar
- necesidad del alcohol temprano por la mañana
- bebedor solitario
- dar excusas para beber
- episodios de pérdida de memoria asociados al consumo de alcohol
- episodios de violencia asociados al consumo de alcohol
- deterioro en las relaciones sociales, familiares y laborales
- absentismo laboral
Tratamiento
Lo primero es buscar ayuda. No se trata sólo de 'dejar de tomar'. Dado que es una enfermedad crónica, requiere control para toda la vida, y un alcohólico nunca deja de ser alcohólico.
El tratamiento empieza por el reconocimiento del problema. El alcoholismo está asociado con la negación, lo que permite a la persona creer que no necesita tratamiento. La mayoría de las personas con una dependencia del alcohol acceden al tratamiento bajo presión de otros. Es muy rara la aceptación voluntaria de la necesidad de tratamiento.
Se debe convencer a la persona cuando está sobria y no cuando está bebida o con resaca. Una vez que ha reconocido el problema, la abstinencia del alcohol es el único tratamiento. En este momento se debe consultar al médico y acudir a una clínica de desintoxicación o comenzar a asistir a las reuniones de algún grupo de AA (Alcohólicos Anónimos) que han tenido tanto éxito en todo el mundo. Estos programas incluso brindan apoyo para los familiares ya que pueden llegar a experimentar también graves problemas emocionales.
El alcoholismo puede destruir su vida y la de su familia: Evite que esto le pase. Si tiene el problema, busque ayuda.